Al moverse a otra letra, los dos ojos se cruzan, lo que significa que los dos ojos se complementan en vez de fijarse en una letra tras otra conjuntamente. El cerebro recibe las dos imágenes y las funde a fin de procesar la información.
Los autores concluían que para que podamos leer correctamente un texto sólo es necesario que la primera y la última letra de cada palabra sean las correctas y que el resto de letras pueden variar de posición.
Podéis comprobar la certeza de su teoría leyendo el siguiente texto:











