Frases de Confucio

Cuando los jesuitas españoles, en sus contactos con la China, llamaron a Kongzi “Confucius” sabían muy bien lo que hacían. Fue su primer encuentro (indirecto, ya que había muerto hace siglos) con el principal y más conocido sabio chino, cuya imagen podéis apreciar más arriba. ¿Verdad que parece el arquetípico “sensei” de pelo facial como sauce, caído y ligero cual pluma de faisán? Cómo no tomarle en serio, con esas características. Por eso a veces, a nivel popular, decimos “como decía Confucio…” O incluso “estoy confucionado” (que no “confundido o confusionado). Al final lo veréis hasta en las hojas del té, a este adalid de la virtud tan parecido a nuestros estoicos. Aquí van algunas frases suyas:
  • Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.
  • El más elevado tipo de hombre es el que obra antes de hablar, y practica lo que profesa.
  • Donde hay educación no hay distinción de clases.
  • Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.
  • Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.
  • El silencio es el único amigo que jamás traiciona.
  • Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil.
  • Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.
  • Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.
  • Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos.
  • Aprende a vivir y sabrás morir bien.
  • Sin no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?
  • Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa en la virtud, y el hombre sabio la ambiciona.
  • Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.
  • El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.
  • Aquel que gobierna por medio de su excelencia moral puede compararse a la estrella polar, que permanece en su sitio en tanto todas las demás estrellas se inclinan ante ella.
  • No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.
  • Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.

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