mar 23
Cuando los jesuitas españoles, en sus contactos con la China, llamaron a Kongzi “Confucius” sabían muy bien lo que hacían. Fue su primer encuentro (indirecto, ya que había muerto hace siglos) con el principal y más conocido sabio chino, cuya imagen podéis apreciar más arriba. ¿Verdad que parece el arquetípico “sensei” de pelo facial como sauce, caído y ligero cual pluma de faisán? Cómo no tomarle en serio, con esas características. Por eso a veces, a nivel popular, decimos “como decía Confucio…” O incluso “estoy confucionado” (que no “confundido o confusionado). Al final lo veréis hasta en las hojas del té, a este adalid de la virtud tan parecido a nuestros estoicos. Aquí van algunas frases suyas:
- Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.
- El más elevado tipo de hombre es el que obra antes de hablar, y practica lo que profesa.
- Donde hay educación no hay distinción de clases.
- Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.
- Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.
- El silencio es el único amigo que jamás traiciona.
- Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil.
- Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.
- Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.
- Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos.
- Aprende a vivir y sabrás morir bien.
- Sin no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?
- Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad, ni tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa en la virtud, y el hombre sabio la ambiciona.
- Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.
- El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.
- Aquel que gobierna por medio de su excelencia moral puede compararse a la estrella polar, que permanece en su sitio en tanto todas las demás estrellas se inclinan ante ella.
- No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.
- Lo que quiere el sabio, lo busca en sí mismo; el vulgo, lo busca en los demás.


