La bomba atómica y sus curiosidades

“Las aspiradoras impulsadas por energía nuclear serán una realidad en 10 años”
Alex Lewyt (1955).

En los años cincuenta y sesenta, más o menos cuando salían los primeros cómics de superhumanos con poderes radioactivos, decir “atómico” era equivalente al “ecológico” de hoy, le daba un prestigio inherente a cualquier producto que se nos ocurriera promocionar, como las aspiradoras nucleares. Se veía en dicho tipo de energía al elixir del milenio que nos conduciría irremediablemente al futuro.

Entre toda esa maraña había a partes iguales una relación amor-odio de los ciudadanos con las bombas atómicas, que basan su poderío en que la materia es convertible a energía a un nivel terrorífico, como la araña que picó a Spiderman. Este siniestro billar de neutrones e isótopos desencadena, cual efecto dominó, una fuerza casi mitológica de devastación, de proporciones bíblicas que provocarían la envidia de Yahvé, Señor de los Ejércitos. Y es que un potencial destructivo de tal calibre no se había visto jamás: la era Einstein irrumpió como un jinete fantasmal, convirtiéndose en el mesías particular de una sociedad temerosa de posguerra que deseaba fervientemente una paz duradera y medios para asegurarlo, como el artefacto y un presidente cojo. No sabemos qué relación tiene la Hormiga Atómica con estos asuntos. Algunas curiosidades que nos parecen más destacables sobre los pepinos atómicos, son:

  • El físico teórico Albert Einstein urgió al presidente de EEUU la creación de la bomba para contrarrestar a los nazis.
  • Si lanzamos una bomba de un megatón no habría ningún supervivente a tres kilómetros a la redonda con total seguridad, debido a la “bola de fuego incandescente”. Garantizado, a no ser que hablemos de seres de papel cuyo nombre empieza por “súper” y acabe por “man”.

  • Los incendios espontáneos, incluso con casos de carne derretida, son muy comunes tras la detonación.
  • En el sol se producen millones de “explosiones nucleares” relacionadas con su fusión y conversión del hidrógeno en helio. Estamos protegidos de sus radiaciones nocivas gracias a la capa de ozono que tanto miman nuestros aerosoles.
  • El uranio fisionable provenía en su mayor parte del Congo Belga. Los conguitos (bolitas de chocolate) no vienen de aquellas tierras, pero saben mucho mejor que cualquier cucharada de uranio.
  • En Hiroshima y Nagasaki hubo una lluvia radioactiva a los pocos segundos del estallido, donde cayó literalmente ceniza de los cuerpos vaporizados. Tuvo que ser un espectáculo dantesco.
  • Actualmente las bombas de neutrones, que no causan destrozos importantes en la infraestructura, son más eficientes destruyendo la vida a base de oleadas de rayos gamma.
  • Después de EEUU otros países han logrado tener su arsenal nuclear, como Rusia, Francia, India o China. Aunque en gran medida se han desnuclearizado desde la Guerra Fría, se guardan algún cilindro “por si acaso”.
  • El óxido nitroso tiñe el aire de un sangriento color rojo brillante, algo muy tétrico pero bello.
  • Mirar directamente el destello de una bomba al detonar puede causar ceguera.

  • Toda tecnología electrónica queda inutilizada por la actividad de los rayos gamma a muchos kilómetros a la redonda, dependiendo de la potencia. Aquí no funcionaría tu Ipod.
  • La implosión producida en la carga nuclear es efectuada cuando el material explosivo comprime el uranio, haciendo que sea más denso y logrando la reacción en cadena. En la fusión, en cambio, al comprimirse el deuterio tiene un efecto superior, ya que fusiona sus átomos en helio.
  • Los estadounidenses sabotearon plantas alemanas de enriquecimiento de uranio y el programa de Hitler, que pretendía conseguir primero las armas de destrucción masiva para ganar la guerra. Yo no pienso que el dictador austríaco guardara el plutonio bajo el bigote.
  • La bola de fuego puede alcanzar temperaturas que superan los trescientos millones de grados centígrados, superior a la mismísima superficie del sol, e incluso a la de los rayos. Si alguien ha visto Dragon Ball entenderá perfectamente la esencia de estas palabras.
  • La onda expansiva es acompañada de vientos fortísimos y rachas huracanadas caloríficas de velocidades de vértigo que disuelven la pintura y convierten en escombros polvorientos todo lo que se interponga en su camino.

  • Construir una bomba nuclear es relativamente sencillo. Lo más difícil, de hecho, es encontrar y manipular correctamente el uranio y el plutonio radioactivos.
  • Sumergirse en el agua durante un ataque atómico consigue aliviar el dolor de las quemaduras, pero no impedirá que la radioactividad haga estragos.

Y como no podía ser menos, incluimos algunos vídeos curiosos sobre explosiones nucleares, clásicos en Youtube. La vida no sería igual si no hubiera tests atómicos filmados con música de fondo. Además, dejamos una pregunta en el aire: ¿estás a favor o en contra de la bomba atómica?

Explosiones nucleares con música posapocalíptica de Godspeed you! Black Emperor:

Más detonaciones con coros clásicos:

Impresionante cañón nuclear. Se aprecian los efectos que describimos antes:

Recreación del lanzamiento de la bomba de Hiroshima. Muy lograda:

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