“Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso.”
Denis Diderot.
Aunque parezca increíble todavía quedan reductos (a la medida de los obstinados galos de Astérix y Obélix) donde unos curiosos “germanos” (hablan un dialecto del alemán) de nuestro tiempo no desean utilizar los avances tecnológicos, fruto de la investigación científica, creados para aumentar nuestra calidad de vida de pasos agigantados por medio de la técnica. Entre los residuos “antiglobalización” podemos contar a los barbudos Amish, unos doscientos mil individuos, muy cohesionados entre sí, que se reclaman el pueblo elegido de Dios (I Pedro 2:9) en su seguimiento totalmente literal del Nuevo Testamento. Rechazan todo: los televisores, la radio, los coches, la vestimenta “moderna” y diríamos que viven anclados en el pasado, como una foto estática. No portan bigotes porque creen que simboliza el militarismo (y ellos se consideran humildes y pacifistas) y van por las calles en carretas. ¿Podrías vivir así?


