“Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño”.
Sun Tzu.
En su nomadismo de supervivencia llevaban “la casa a cuestas” (literalmente), sus tiendas desmontables, su caballo y sus yogures de leche de yegua fermentada con sangre eran lo que necesitaban para ser felices. Pero hablando de guerra, que es lo que nos atañe, diremos que fueron prácticamente los que introdujeron el arco compuesto en los reinos islámicos sobre todo, pero también cristianos, y sus pequeños pero fugaces corceles permitían ataques sorpresa, falsas retiradas (como hicieron los partos anteriormente con los romanos en los desiertos de Carrae) y el uso del terror puro y duro: ciudad que se resistía, ciudad que era incendiada con todos sus habitantes en una pila de cuerpos. Era mejor rendirse diplomáticamente…O tendrías que hacer la guerra contra ellos. Y fíjate cómo eran:











