Juego online gratis: Pandemic II

Uno nunca sabe qué le depara la vida. Con el filón actual del virus H1N1 (así se llama) estaba buscando nuevas noticias en Menéame me topé con un comentario que hablaba sobre un juego llamado Pandemic II. Pinchando en el enlace que mostraba fui conducido a la página oficial de CrazyMonkeyGames, que se encargan básicamente de desarrollar juegos online gratuitos. Pandemic II consiste en plagar al mundo de un azote vírico, bacteriológico o parásito que aniquile a la especie humana del planeta por medio de una pandemia.

Con mi atención centrada en el misterioso juego esperé a que se cargara la barra y viento en popa hasta que apareció un “play” después de que un mono me guiñara el ojo en una animación flash. Apocalípticamente se abre el menú principal de Pandemic II después de señalarnos con educación quién compuso la pegadiza y quirúrgica música que suena todo el rato de fondo. Dándole a “New Game” se desplegará otro pantallazo preguntándote si prefieres estrategia o “arcade”, esto es, el modo realista-simulación o el ocioso, más corto y con menor profundidad. A continuación toca elegir el agente gérmen para infectar a las masas y sembrar el pánico, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. Por ejemplo: el virus se ve muy afectado por el medio ambiente, el parásito es muy poco visible (algo importante para evitar una rápida detección de las autoridades sanitarias) y la bacteria tiene resistencia a los medicamentos entre otras cosas.

Puesto el nombre a la peste, comenzará la partida llevándonos a un mapamundi e indicándonos en “Break news” las novedades más impactantes. A veces se producirán terremotos, revueltas y huracanes en un continente u otro, conviertiendo nuestra civilización en un caos galopante y continuo donde tendremos que ir mutando nuestra enfermedad gastando y ganando puntos de evolución. Por ejemplo, si queremos que nuestra cepa disemine el vómito como síntoma lograremos un mayor número de contagios pero también alarmismo, algo que evitará tanto la fiebre como la tos, más invisiblemente contagiosos. Los Gobiernos intentarán frenar nuestras ansias exterminadores cerrando aeropuertos y fronteras, pero si explotamos todas las posibilidades podríamos con mucha dificultad convertir a la Humanidad en una especie extinta como el dodo. ¡Rápido, no dejes que esos mamíferos consigan desarrollar una vacuna!

Este humilde servidor lo intentó pero la marítima Madagascar, esa isla quimérica patria de los lemures, no capitula ante la amenaza biológica. Al menos me quedaré contento al saber que América toda cayó bajo el influjo de “Némesis 101”, la gripe demente.

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