Esta molécula única, llamada pentaceno, está formada por un átomo de oxígeno y otro de carbono. En la periferia muestra átomos de hidrógeno. Lo más curioso de todo este tinglado es que gracias a la punta de monóxido de carbono que sirve de diapasón somos capaces de observar los enlaces químicos que unen a los átomos de carbono. Esto, en el mundo de la nanotecnología, es crucial, ya que no podemos manipular nada si antes no vemos lo que pretendemos manipular.
Aunque parezca baladí, algo tan excéntrico como esto nos traerá amplios beneficios. La nanotecnología se puede aprovechar para crear materiales resistentes al fuego, cristales irrompibles, nanobots que reparen tejidos humanos desde el interior de su cuerpo, etcétera. Los campos son ilimitados.






