Peinados curiosos

En la Prehistoria el cabello era considerado como un elemento mágico que debía ser adornado ceremonialmente con huesitos, espinas de pescado y hojarasca. Un vestigio de ello, de la Edad de Bronce, es el relato bíblico de Sansón y Dalila, y la analogía entre la fuerza física y la longitud de la cabellera.

A lo largo de los siglos lo legendario iría dando paso a lo estético, más allá de los prácticos trenzados de las tribus bárbaras que les dotaba de mayor agilidad y reducía la visión de sus pelos sucios. La institución de la peluquería ha ido avanzando, sí, pero a pesar de todo hoy en día podemos ser testigos de auténticos peinados horribles que hieren al ojo humano. Un par de ejemplos que encontramos en Don’t judge my hair:








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