El tenedor de los herejes (tortura de la inquisición)

Como seguramente ya sabrás, en diferentes etapas de la historia de la humanidad, el ser humano ha considerado necesario aplicar torturas o hacer sufrir a sus iguales para obtener información o bienes a cambio, o en ocasiones simplemente para demostrar una cierta superioridad.

Pues bien, el Tenedor de los herejes fue un tipo de tortura, que si bien quizá no fue de las más violentas, impresiona bastante imaginarse estar en una situación similar.

La tortura consistía en colocar a la persona un collar metálico que a su vez presentaba un tenedor de doble punta, de modo que una de las puntas quedaba prácticamente tocando el esternón y la otra acariciaba la zona de la barbilla.

De este modo, cualquier movimiento por parte de la persona que muestre un intento por bajar la mirada, terminaría haciendo que las puntas del tenedor penetren en la carne, algo que se sabía que no lo mataría pero sí lo haría sangrar y sufrir bastante.

Para complementar, los torturadores se encargaban de evitar que la víctima se acostara y buscara una posición cómoda, haciendo, por ejemplo, que el individuo quede atado al techo.

¿La muerte? generalmente, cansancio, fatiga, hambre, dolor…

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