Hombre asistió vivo a su propio funeral

hombre asistio vivo propio funeral

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Un funeral siempre es algo triste para la familia y los amigos de la persona que acaba de partir a un lugar mejor (o peor) pero aunque suene un poco tonto hay que asegurarse de que la persona en realidad falleció, es doloroso y chocante pero así es la vida. ¿Por qué hay que asegurarse de que la persona ha fallecido? Pueden ser varias razones, la más lógica es confirmar que efectivamente es el ser amado quien ha dejado de existir. Pero hay casos en los que como si de un milagro se tratase la persona metafóricamente hablando “Vuelve a la vida“.

Esto fue lo que ocurrió hace poco en Río De Janeiro, Brasil cuando una familia recibió la noticia trágica de que Gilberto Araujo había fallecido en un tiroteo, el cuerpo se encontraba irreconocible así que miembros de la familia de Gilberto erróneamente confirmaron que se trataba de su familiar al momento de reconocer el cadáver. El hombre que asistió a su propio funeral, según indicó uno de sus hermanos no había sido visto por nadie de su familia y amigos por cerca de cuatro meses y no era raro pues él visitaba la casa de su familia muy pocas veces al año pero esta vez todos pensaron que la última visita fue realmente la última.

Pero no, el hombre no estaba muerto, de hecho se encontraba mejor que nunca, mientras se encontraba caminando por la calle se encontró con un amigo quien le dió la noticia de que toda su familia pensaba que había muerto, inmediatamente Gilberto Araujo realizó una llamada telefónica a la casa de su familia pero nadie contestó y entonces pensó que todo era una cruel broma. Entonces decidió ir personalmente a la casa y en efecto el hombre asistió sin saber… a su propio funeral, la familia desconsolada pensando que se encontraba muerto realizaban su funeral, Gilberto fue acompañado de su amigo y simplemente no podía creer lo que estaba viendo.

Todos los miembros de la familia de Gilberto al verlo tampoco podían creerlo, su ser querido se encontraba vivo y por supuesto mujeres y hombres reaccionaron de forma espantosa gritando, histéricos, la impresión se apoderó de ellos pero más allá de todo desbordaban alegría al ver a Gilberto vivo, entonces ¿A quién estaban velando? No se identificó a la persona, pero este incidente provocó el pánico sobre todo en las mujeres de la familia. Lo único que se supo del cadáver es que luego de realizarse pruebas de ADN se determinó que el difunto era un indigente de 34 años y su cuerpo fue devuelto a la verdadera familia mientras que ahora Gilberto de 41 años y empleado de un local de lavado de coches puede disfrutar de estar con sus seres queridos hasta que su hora finalmente le llegue.