Mujer sufre consecuencias de su adicción a las camas solares

Kelly hughes

Kelly hughes

Tener la piel bronceada sin tener que acudir a la playa y exponerse al sol ha sido posible desde la invención de las camas solares, no solo porque para algunas personas el ir a la playa no sea de su agrado, tal vez por alguna reunión o fiesta desean lucir una piel de un color atractivo a la vista, además que el estar en una de esas cápsulas suele ser relajante sobre todo para mujeres. Pero existen riesgos, una persona con la piel blanca y delicada puede pasarse de la raya si no es atendido por un profesional que conozca el funcionamiento de estas camas.

Es el caso de Kelly Hughes, una mujer de 30 años de edad que ya sufre las consecuencias de su adicción a las camas solares, las imágenes son impresionantes, es algo parecido a las personas que se vuelven adictas a la cirugía plástica, seguro muchos hemos visto las terribles consecuencias de estas adicciones y pues algo similar ocurrió con esta mujer, simplemente perdió el control y sin darse cuenta comenzó su adicción a la edad de 16 años. Las imágenes corresponden a los resultados de una prueba con escáner de rayos ultravioleta.

Dicha imagen se ha comenzado a difundir por todos lados para alertar a los jóvenes y adultos sobre los peligros que implican el uso desmedido de las camas solares. Al igual que estar horas en exposición a la luz solar en un día en la playa, pasar demasiado tiempo en una cama solar de forma frecuente puede ser un factor de riesgo que puede provocar cáncer a la piel. Los daños a la piel tal y como ocurre con Kelly Hughes son irreversibles.

La mujer quien paso casi quince años de su vida usando camas solares para broncearse ha terminado por destruir su piel, Kelly declaró al diario Daily Mail: “Esas fotos en verdad me hacen pensar, he sentido miedo. He dejado de ir a camas solares desde hace mucho tiempo, no fui ni siquiera por Navidad a pesar de que siempre me he sentido obsesionada por tener un atractivo tono de piel” dijo la mujer pues justamente esa obsesión es lo que la llevó a malograr su piel, si hay quienes creen que las camas solares son inofensivas puede que tengan razón pero queda en claro que su uso descontrolado puede traer consecuencias espantosas.