Los curiosos transgénicos: primera parte

manzana transgenicaDesde hace más de diez mil años que practicamos la selección artificial genética en plantas y bichitos; las ovejas prehistóricas no estaban tan cargadas de frondosas capas de lana sino que eran más bien esmirriadas, y los trigales eran frágiles y quebradizos antes de modificarlos eligiendo las semillas más resistentes, prósperas y sabrosas. Por supuesto eso lo apreciamos con lucidez mirando a las vacas. Quizá los bovinos sean las criaturas del Universo más usadas en los ejemplos o problemas de matemáticas, después de las dicharacheras manzanas, los trenes A y B que tienen la manía de cruzarse o las curveras peras que sufren un constante robo. Pero no es el caso aquí.

Todo el mundo ha visto el ganado vacuno, ese que siempre señala al norte con la pensativa cabeza. En las películas son blancas con manchas negras o negras con manchas blancas, como el logo del chocolate Milky Way…¿O eso era nieve? Además de la archiconocida y marcadora de tendencias vaca suiza (es lo único importante de Suiza) hay amplias variedades en la especie, con sus colores particulares, sus cuernos de una forma u otra o sus canciones de Mozart (o de Beethoven, las más cañeras) favoritas, el marco de identidad que las une, además del ADN y los nucleolos y esas cosas, es el emblema folclórico de las ubres. Sin ubres, una vaca puede ser una vaca, pero no será seria. Pero el hecho es que esas masas, esos toneles orgánicos blanditos que cuelgan del animal los hemos creado nosotros, oh, nosotros, siempre culpables de “modificar la Naturaleza (amén)” como nos acusan los cinetíficos de Greenpeace, después de dejar aparcado un tomo de Gaia y otras hierbas, de Lovelock. Las mastodónticas ubres prehistóricas eran más diminutas y adaptadas a las necesidades lactantes del carnerito de ojos manga.

Mendel logró hacer productiva la mayor pérdida de tiempo libre del mundo. Con su huerto de guisantes percibió con la límpida claridez que le permitía la apretada, áspera sotana, que las plantitas se parecían a sus progenitores (los del vegetal), dando origen a la genética moderna. Y ahora se habla de Monsanto y sus malévolos archivos secretos y “semillas suicidas”.

Continuará en la segunda parte.

Dejar una contestacion